Historia de un acogimiento (1ª Parte)

Mi nombre es Guadalupe García y me han pedido que colabore en este blog contando mi experiencia. La verdad es que no sé por dónde empezar, tratare de hacerlo desde el principio.

Como resumen os diré que tengo dos hijos biológicos de 24 y 21 años y que formamos una familia monoparental desde hace tanto que ya no recuerdo cuando no era así. Tengo 52 años casi y soy empleada publica, hasta aquí todo normal, pero hace poco más de un año empecé esta aventura de ser familia de acogida , que terminó hace un mes con el retorno a su familia biológica de dos hermanos que tenía en acogida de 9 y 11 años.

Era una acogida temporal, supe desde el principio que algún día retornarían, aunque por qué negarlo siempre albergue la esperanza de que esa acogida temporal se volviera permanente, no fue así y los niños retornaron con mamá y afortunadamente para ellos, todo está bien y debo estar feliz por ellos, lo que nadie me contó fue el silencio que quedaría en casa con su partida.

Sé que mi vida son más cosas y me queda la satisfacción de saber que soy importante para ellos y eso, eso no tiene precio.

Ahora ya puedo empezar desde el principio, como llegue hasta aquí.

Habrá quien le muevan cuestiones religiosas, culturales,…todas validas, acoger es una decisión importante y te cambia la vida para siempre, pero a mí no me movió nada de eso, simplemente siempre supe que iba a hacerlo, desde siempre y sin más y un día hace dos años llego el momento. ¿Y por qué entonces y no antes, ni después? Pues no sé, pero era el momento y tenía que hacerlo, durante noches soñaba con niños que me llamaban, que me necesitaban y un día me desperté en mitad de la noche después de uno esos sueños y dije; “voy a tener que ir, si no voy esto no me va a dejar vivir”, y por la mañana busque en internet, hice llamadas y concerté una entrevista para esa misma semana.

No todo fue fácil, faltaba la parte de ¿cómo explico yo esto?, primero a mis hijos, después al resto de mi familia, ¿estaba preparada para las críticas?, en estas cosas todo el mundo tiene algo que decir, pero lo primero era informarme y tomar la decisión y lo otro caería por su propio peso.

Un día leí en algún sitio: “Si algo esta para ti, ni aunque te quites y si no está ni aunque te pongas”, y eso me pasó a mí. Ahora viene la anécdota: Mi hermana trabaja en el mismo edificio donde esta menores, en bienestar Social, pero yo no quería que nadie se enterara de lo que iba a hacer hasta que no tuviera la entrevista y hubiera tomado una decisión y por supuesto los primeros en enterarse debían ser mis hijos, pero me dije voy a tener que contárselo porque como me vea allí a ver que le digo y la tarde de antes , estando con ella, cuando estaba a punto de contárselo me dice que no al día siguiente no trabajaba , que había cogido un permiso. ¿Casualidad?, o los planetas se habían alineado?, ahí lo dejo., el caso es que al día siguiente a primera hora allí estaba yo en bienestar social para que me explicaran que era eso del acogimiento familiar y si podía formar parte del programa, no contaba con mucho , solo las ganas de hacerlo y yo misma como carta de presentación, ¿ sería suficiente?, lo que pasó lo contaré otro día, no quiero aburriros , solo sé que aquel día cogí un tren del que no he podido ni quiero bajarme.

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